lunes, 1 de septiembre de 2008

Bloqueo literario

Me dispuse frente al ordenador, mirándole desafiante y empecé a escribir. Las yemas de mis dedos se deslizaban sobre las teclas a un ritmo frenético. No me importaba si lo que decía tenía sentido o no, las letras se organizaban solas. Estaba poseída por el click que sonaba al presionar cada carácter sobre el teclado. Pasaban las horas como si fuesen minutos, los días se condensaban en horas y las semanas en días. Vivía escribiendo y escribía que vivía. Todo era intenso en mi novela, los acontecimientos se sucedían velando un final hipnótico. No sólo era la escritora, sino también la más ferviente lectora. A menudo me sorprendía a mi misma inquieta y ansiosa por averiguar qué narraría el próximo capítulo. Cada día era más fascinante que el anterior. No comía ni dormía, los personajes de mi historia ya lo hacían por mí. Me alimentaba de páginas recién escritas, la palabra era el principal y único aporte calórico de mi dieta prosaica. Pero de repente, una tarde llegué hasta la presentación del personaje que se suponía yo interpretaba. Me bloqueé, no tenía ni la más remota idea de cómo seguir. Paré de escribir y mi novela terminó con un puñado de páginas en blanco que todavía hoy siguen siendo un misterio para mí.

3 comentarios:

Marinel dijo...

Pues no debes dejar de insistir en ello. No puedes permitir que tu personaje se te apodere y enblanquezca tu mente.
Rodéate de paisajes que te gusten, de música que te llene, de personas afables y deja los ojos cerrados con la imaginación suelta.
No dudes ni un instante en que ese escrito debe acabarse, ese personaje ha de ser moldeado por ti.
Llegará la inpiración sin tu notarla, se pondrá a tu lado sonriente y de súbito sabrás que todo se ha arreglado...
Perdona la perorata, pero me gustaría leer lo que traes entre manos.Y por favor, come ,bebe, duerme etc,etc,etc.
Besos.

Mario Gil dijo...

Ojalá todos tus bloqueos sean como éste...

horabaixa dijo...

Hola Alba,

Fascinante !!!!!!!!!!!!!

Me encantó