viernes, 9 de mayo de 2014

Dieciocho recuerdos de dieciocho textos avergonzantes

Este texto fue leído por Laura Sánchez (a la autora le daba demasiado pudor para hacerlo ella misma y huyó de la ciudad para no enfrentarse a ello) durante uno de los cabarets literarios que el Colectivo Gilles de Rai lleva organizando desde noviembre de 2012. Con el título de Mierderet, en esta velada se pretendía sacar a la luz textos avergonzantes. No solo se leyeron textos de mierda, sino que hubo hasta películas. De los dieciocho textos citados aquí, algunos son ciertos, y otros quizá también, pero la memoria nunca ha pretendido decir verdades.

A continuación les ofrecemos, por orden cronológico, una lista con algunas de las peores atrocidades que Alba Ballesta ha escrito. El texto se reproduce de memoria, pero no por ello pierde atisbo de humillación, pues la autora, con los años, ha dispuesto del tiempo necesario para magnificar la catastrofe.

1. Una carta de amor a su profesora de primero de primaria, en la que comparaba sus dientes con perlas porque le parecía una metáfora de lo más original.

2. Una nota al margen del cuaderno de inglés de sexto de primaria que decía: La profesora es una mierda. La profesora la vio y Alba se dedicó a seguir dibujando en los márgenes de los cuadernos mientras se aburría en clase, pues resultaba mucho menos comprometedor si la pillaban.

3. La expresión locus amoenus creyendo de verdad que significaba algo así como loco de remate.

4. Una dedicatoria en un libro de Carlos Ruiz Zafón esperando que la persona a quien se lo regalaba lo disfrutase tanto como ella.

5. Una nota de disculpas a su profesor de matemáticas improvisada en el pasillo del instituto mientras cumplía su castigo después de haber sido expulsada de clase por no despertarse cuando le pidieron la respuesta a un ejercicio.

6. Un comentario en un foro de Internet en el que la letra “q” había sido reemplazada por su homófono “k”.

7. Una redacción para clase de Ética sobre el sentido de la vida en la que afirmaba con solemnidad que vivía por la belleza.

8. Una extensa nota en el mantelito de papel de un restaurante de carretera que terminaba así: Si el Anticristo existe, sin duda come aquí.

9. El nombre de Hitchcock en Google para saber cómo se escribe de verdad.

10. Una carta a Juan José Millás porque tenía la certeza de que en una de sus novelas, el articuentista había cometido plagio por anticipación y se había apropiado de la novela abortada que ella estaba escribiendo en ese momento.

11. Un mensaje cifrado escrito con tiza, en mitad de la noche, en el suelo de la plaza cívica de la Universidad Autónoma de Barcelona, que debía de ocupar unos doce metros cuadrados de plaza y que nunca nadie resolvió.

12. Una combinación de palabras en Google en búsqueda de una crítica negativa, demoledora y bien argumentada de Blow up para no sentirse sola y tonta.

13. Un mensaje dirigido a un chico del que se enamoró tan repetina y locamente como se desenamoró, que a modo de carta de amor rezaba lindezas como esta: ¿Tú crees que los emoticonos pueden expresar el sufrimiento humano?

14. Un anuncio para buscar actores para una película que nunca rodaría y al que han respondido más de ochenta personas que sueñan con convertirse en estrellas del porno.

15. Un tuit dirigido a Quim Monzó con la ridícula esperanza de que le sorprendiera por su ingenio.

16. Una carta de motivación con la que pretendía optar a algo que la desmotivaba.

17. Una ristra de emotionos de huevos a modo de respuesta en una conversación de Facebook, porque está convencida de que son imágenes muy metafísicas.

18. Una pretenciosa lista de despropósitos en la que parecía que se jactaba de aquello que nunca debía haber escrito.