sábado, 28 de febrero de 2015

Verosímil

Para sembrar la duda solo se necesita un ingrediente: verosimilitud. La verosimilitud se opone a la verdad y, en última instancia, se asocia con la narrativa; mientras que la verdad se relaciona con la realidad. ¿Pero cómo separar lo verosímil de lo veraz? ¿Cómo reconocer uno y otro? Recuerdo que una de las lecturas que me marcó en la infancia fue Peter Pan. Tras leerlo me convencí de que podía volar, estaba seguro de que era capaz de mantenerme en suspensión a una altura de más de un metro por encima del suelo y de que con la práctica mejoraría. En el colegio me enamoré de una chica que iba a la clase de al lado y la imaginé como había imaginado a Wendy. La quería con el frenesí de un niño de ocho años y ese amor alimentaba mis fantasías, daba fuerzas a mi vuelo y a la creencia de que algún día surcaríamos el cielo ella y yo hasta Nunca Jamás. Un día durante el recreo vi cómo un chico un año mayor que yo se sentaba al lado de mi enamorada y la besaba en la mejilla. Fue mi primer desengaño amoroso. Esa misma tarde, al llegar a casa, me subí encima de la mesa del salón y estiré los brazos hacia arriba. Era el ritual que yo suponía había de seguir para levantar el vuelo. No ocurrió nada, ni siquiera despegué un solo dedo meñique de la mesa. Mi amor se había agotado y con ello dejé de creer que podía volar. Les confieso esta anécdota a ustedes porque sé que alguna vez han experimentado algo parecido; sé que alguno de ustedes le ha dibujado en su mente un cuerno a un caballo y ha dado vida a un unicornio, o quizá ha cogido a ese mismo caballo al que otro le había colocado un cuerno y, en lugar de eso, ha cambiado la cabeza de animal por la de un hombre y ha visto centauros. El amor es un gran catalizador de la verosimilitud y entre la verosimilitud y la verdad las fronteras no están bien definidas. 

Fragmento de Rari nantes, Gadir, 2015

1 comentario:

afrendes dijo...

Eso que dices de la verosimilitud es muy cierto y me acordé del placer de hacer tragar una buena mentira. Me gustó mucho tu relato! Un saludo.