lunes, 9 de junio de 2014

Crítica de la sazón pura

Fundamos un partido político, en cuyo programa aparecen todos los ingredientes que conforman un pastel de zanahoria. Se trata de un postre muy de moda, no solo es novedoso obtener un plato dulce con algo que hasta hace poco se había utilizado exclusivamente como salado, sino que además resulta bastante ecológico. El chocolate también se cultiva en la tierra, pero la zanahoria sosiega las conciencias veganas y nada de revolucionario tendría una tarta a base de cacao.

Lanzaremos panfletos tanto en la puerta de cualquier tienda de cupcakes, como en los barrios donde la cama más cómoda es un banco con respaldo, pues todos los votantes, incluso los que suelen hacerlo en blanco, comparten un mismo objetivo: comer. A nadie le amarga un dulce. Cuando la tarta haya engordado a nuestras expensas, solo quedará celebrarlo lanzándola contra el pueblo.