lunes, 28 de septiembre de 2009

Mirar al infinito

Hay gente que disfruta dejando los ojos fijos en un punto concreto, como si quisieran atraparlo. El tiempo y la práctica hacen que se llegue a establecer una relación de complicidad entre uno mismo y el punto. Se trata del infinito, una línea espacial inalcanzable que el ser humano se inventa para justificar el ensimismamiento. Hay gente que ya ha adoptado como pasatiempo mirar al infinito. La retina se acostumbra a un vacío que tú mismo has creado y al final lo inefable va tomando forma. Y no sólo eso, incluso parece que puedes acercarlo con los ojos, que lo eterno se vuelve efímero, y que se va consumiendo si lo observas fijamente.

- Si sigues analizando el infinito te perderás lo finito. Mirar al infinito es no mirar, es cegarse ante la vida – le gritaron a uno de esos soñadores

Él soltó una carcajada a modo de respuesta y apartó la vista antes de que el infinito desapareciera creyendo que le habían dado platón.

1 comentario:

Raskolnikov dijo...

No sé qué responder:
Que estoy enamorado, obsesionado.
Que me parecía feo porque carezco de autoestima.
Que era para hacerme el interesante.
Que ahora tengo tanto que decir como antes: nada.
O yo qué sé.
Pero sin embargo sigo hablando sin parar.
Aunque sea para jugar a las relaciones sociales.
¿Por qué no?