domingo, 18 de julio de 2010

Las fumadoras

Lea y Lía son amantes y fumadoras compulsivas, las fumadoras. Se conocieron en el final de la barra de un bar, al lado de una máquina expendedora. Lía se peleaba con el botón de Marlboro y Lea le ofreció uno de los suyos. Entre las dos se acabaron el paquete en menos de una hora y resolvieron buscar otra máquina que les proporcionase droga sin rechistar. No la encontraron, el síndrome de abstinencia les llevo a buscar nicotina en los labios de la otra. Se succionaron la boca con exasperación con tal de calmar la continencia. Se lamieron los dientes y se desgastaron el esmalte amarillento. Casi se destrozan la mandíbula, se arrancan la lengua y casi se les desprenden las amígdalas. Cuando el alijo de tabaco de esa zona se acabó atacaron al cuello. Allí quedaba un poco de aire enrarecido, se comieron ese aire mutuamente hasta desangrarse, como un cigarrillo al expirar con las últimas caladas. Después del cuello libaron cualquier otro recoveco del cuerpo, sin ritmo y con la respiración viciada. No sabían quiénes era ni qué hacían allí en ese momento. Después de todo, la opción más factible es que ambas no fueran más que ceniza de distinto tabaco que hubiese ido a parar al mismo cenicero.

1 comentario:

Uriele dijo...

Hola me encantó caer por error en tu blog...me parece GENIALLLLLLL tu relato, verdaderamente tenés talento y si como decís no sos escritora, para mi si. Felicidades. Ury